viernes, 1 de mayo de 2009

Como Fue la antigua sociedad del INKARIO.

LA ANTIGUA CIUDAD INCA
Pagina Culturales de SAM.

La historia, tradición y realidad, indican que la ciudad inca tenía la forma de un puma (León de la Montaña), felino considerado como deidad especial en el mundo quechuas. Como evidencia de esto, el nombre de Calle Pumakurko se mantiene y representa la espina dorsal del felino sagrado. El distrito de Pumaqchupan o la "Cola del Puma" está en el punto de encuentro del río Saphi (raíz) con el Tullumayu (Río del Hueso o Río Delgado), delante de donde hoy se encuentra el Hotel Savoy. La cabeza está localizada en Saqsaywaman cuyo nombre derivaría de uma saqsa o "cabeza jaspeada".

La ciudad era de calles estrechas, normalmente rectas y correctamente empedradas. Las paredes de los edificios de la zona central estaban construidas de piedra tallada, mientras en los suburbios eran de adobe (barro-ladrillo) o pirka, con las paredes de tipo rayado con estuco pintado o yeso hecho de arcilla. Los techos eran de paja.
Las casas no tenían muchas puertas ni ventanas para mantener la temperatura en las estaciones frías.

La vida en la ciudad del Cusco antiguo giró alrededor de su gran Plaza, empedrada con lajas y cubierta con arena del mar para evitar accidentes en las estaciones lluviosas. Esta era dividida en dos sectores por el río Saphi. En el sector llamado Huakaypata, sector ceremonial o, como señala la tradición, Wakaypata, el sector llorón, se realizaban las ceremonias políticas y religiosas más importantes del Tahuantinsuyo. La otra mitad de la Plaza era el Kusipata, sector de la alegría, porque allí, después de las grandes ceremonias, la población se concentraba para llevar a cabo sus fiestas, comer y beber. Por el centro de estos dos sectores había una alta plataforma conocida como Usnu desde donde los incas, sacerdotes u otros oficiales se dirigían a la gente.

Alrededor de la Plaza estaban los edificios más importantes, principalmente palacios de algunos Incas. Cada palacio ocupó un territorio ancho, casi siempre un bloque o cancha (patio alrededor del cual se disponían varios recintos de planta rectangular, conformando la unidad básica de la arquitectura residencial inca). Allí también moraba la panaca del Inca, su familia.

Hacia el nordeste destacaba el palacio del Inca Pachacútec, conocido como Qasana, y que hoy forma esquina con la Calle de Plateros; hacia el norte estaba el palacio de Inca Roqa nombrado Qoraqora; el palacio del Inka Wiracocha, el Kiswar Kancha, estaba en el área dónde actualmente está la Catedral. Delante de ese palacio había un Suntur Wasi, edificio que tenía forma cilíndrica que sirvió como Casa de los Emblemas, recinto donde se guardaban los estandartes sagrados del Inca; al este del anterior, el Hatun Kancha que perteneció al Inka Yupanqui; en el Pukamarka que era el palacio de Tupaq Inka Yupanqui, ubicado hoy en la Calle Maruri, todavía se ven sus magníficas paredes.

El palacio de Hatunrumiyoq, hoy palacio Arzobispal, en donde se encuentra la Piedra de los Doce Angulos, perteneció a Inka Roca; se supone que el palacio de Qollqanpata, localizado en la parroquia de San Cristóbal, fue propiedad del Inca Manco Capac. El Amaru Kancha fue el palacio de Huayna Qapaq, ocupado actualmente por la Compañía de Jesús, hoy rodeada por la avenida el Sol, calles Afligidos y Loreto. Delante de este último palacio también había otro Suntur Wasi.

Alrededor del Kusipata, la actual Plaza de Armas, no había ningún otro palacio, pero las áreas ya estaban preparadas y amuralladas para los futuros edificios. Aquí, también, cada 5 días, se llevaba a cabo el qhatu (mercado), basado en el trueque (intercambio de productos), a la que asistían cientos de personas.

EL TAHUANTINSUYO
Fue el más grande y antiguo imperio desarrollado en el continente americano. Tuvo como sede a la ciudad de Cuzco y data del año 1200 d.C. La palabra Tahuantinsuyo proviene de un nombre compuesto por dos vocablos quechuas: Tawa, que significa cuatro, y Suyo, que quiere decir Estado.

El área territorial del imperio fue vastísima. Ocupó una superficie de más de 3'000,000 de Km² que incluía casi 5,000 km (3,107 millas) de costa sobre el Océano Pacífico, lo que representa hoy poco menos del doble de la costa del territorio peruano.

El mismo nombre: Tahuantinsuyo, nos indica la división del territorio, basada en relaciones de dualidad, tripartición y cuarta-partición, característicos de la mentalidad inca.

Los cuatro suyos o naciones tenían como centro geográfico y político al Cuzco.
Al noroeste se ubicaba el Chinchaysuyo, que iba hasta el Río Ancashmayo en Pasto, Colombia; al noreste el Antisuyo, en los valles subtropicales, ocupando parte de la selva baja amazónica; al sudoeste el Contisuyo ocupaba parte de la costa peruana hasta el Río Maule en Chile, y al sudeste el Collasuyo, que ocupó gran parte del actual territorio boliviano, llegando hasta Tucumán, en el Norte de Argentina.

Todas las tierras pertenecían al Sol, al Inca y al Estado. Estas eran distribuidas de tal forma que cada habitante tenía una parcela de tierra fecunda que trabajar. Los varones recibían un topo o tupu (2700 m²; 0.27 Ha, 0.67 acres) al nacer, mientras que las mujeres recibían tan sólo medio topo. No podían venderlas ni heredarlas, ya que no eran posesión suya sino del Estado incaico; por ello, cuando una persona moría, sus tierras eran destinadas a un nuevo habitante.

LA SOCIEDAD INCA

La sociedad Inca estaba caracterizada por un orden jerárquico que colocaba en la cabeza el poder absolutista del Inca; lo seguía la nobleza, a quienes los conquistadores españoles llamaron orejones, porque mostraban los lóbulos de las orejas deformados como consecuencia de llevar pesados ornamentos que los diferenciaban de los demás.

De acuerdo a la escala social del imperio seguían los runas o mitimaes, considerados como gente vulgar. Era la masa del imperio, quienes realizaban las tareas obligatorias en las mitas, un sistema de trabajo colectivo. Finalmente, estaban los Yanaconas o Yanakunas, quienes eran los sirvientes de la casa y provenían de las naciones conquistadas.

Por esto es que sabemos que el pueblo inca fue estrictamente conquistador. Producto de estas conquistas reunieron a numerosos pueblos con ritos y costumbres propias. Para conciliar y contrarrestar esta disparidad cultural implantaron el Runa Simi o Quechua, como idioma oficial, y establecieron además una organización social basada en principios morales de obediencia y persecución permanente del delito.

Principios que hoy son conocidos como las leyes básicas del Tahuantinsuyo: Ama Sua (no seas ladrón), Ama Llulla (no seas mentiroso) y Ama Kella (no seas perezoso).

Nadie puede discutir la espectacular organización inca, no sólo por el manejo del inmenso territorio; sino, además, por el éxito de la conducta paternalista de la nobleza inca. Pese a que ostentaban un gobierno monárquico, que tenía antecedentes negativos en Europa y el resto del mundo, la población del imperio nunca pasó hambres, ni privaciones.

Este equilibrio social, actualmente, es visto desde varios enfoques: sistema esclavizador a partir del estudio de la nobleza, y social-imperialista estudiado a partir de los runas.

Por lo mencionado, el Tawantinsuyo merece un título especial entre las sociedades de mayor desarrollo, que considere tanto sus actividades productivas y artísticas, como su planificación social y política.
EL CENTRO INCAICO


Pucamarca
Se llama así a la gran manzana que encierran las calles Maruri, Pampa del Castillo, Plazoleta de Santo Domingo y Romeritos. Por sus dimensiones, Garcilazo la llamó "barrio grandísimo"; en tiempos incas pudo estar formada por tres manzanas alargadas con un eje mayor paralelo a la Plazoleta. Pucamarca era parte de la infraestructura religiosa de la ciudad. La primera manzana, frente al Koricancha, contenía a Cusicancha, en la esquina de Santo Domingo y Romeritos.

Se dice que allí nació Inca Yupanqui, Pachacútec. Allí también hacían sacrificios los miembros de la panaca (familia o linaje real) del Inca, el-al ayllu de la familia de ese Inca. Al oeste de esa casa había un edificio pequeño llamado Illanguarque donde, según el cronista Cobo, se rendía homenaje a las armas de Pachacútec. Al extremo oeste, frente a la Plazuela de Santo Domingo, estaba Morourco, nombre que también puede ser amaru urco -serpiente macho-, que era la casa donde se guardaba la larga soga, huasca trenzada en cuatro colores: negra, blanca, bermeja y leonada, con una gran borla de lana gruesa y colorada en su extremo.
Según Cristóbal de Molina, unos danzantes la llevaban en taqui - baile y canto -, a la plaza central, para danzar con ella y dejarla enroscada en el piso como una serpiente. Esa danza se llamaba yanayra y era parte de las festividades del Cápac Raymi, que celebraba el solsticio de verano.

El Acllahuasi
El Acllawasi o Casa de las Vírgenes del Sol, casa de las acllas o ñustas escogidas, estaba en el lado nordeste de la actual Compañía de Jesús. Era un largo solar que parte de la Calle del Triunfo, frente a la Catedral, y llega hasta la calle Maruri. Habría tenido cerca de 220 metros de largo en dirección norte sur y 50 metros de ancho.
Seguramente, el acllahuasi siguió los patrones de construcción incaicos y la distribución interior del local debió contener varias canchas dispuestas en sucesión.

Algunas casas conservaron el dintel trapezoidal incaico, sobre el cual se fueron adosando los escudos nobiliarios del nuevo ocupante, sencillas columnas clásicas y florones de gusto plateresco. La posición del zaguán no es central y simétrica, como en Lima, sino que se sitúa a uno de los lados e incluso en esquina. Esto impide ver el interior de la casa desde la puerta de calle. Sólo después de trasponer el zaguán el visitante descubrirá los típicos patios de corte renacentista, con arquerías de medio punto sostenidas por columnas de piedra en ambos pisos. Esta disposición resulta similar a la observada en los claustros conventuales, aunque en la arquitectura doméstica suelen alternarse dos o tres arquerías con corredores o galerías altas de madera labrada. Las escaleras, con graderías de piedra, solían ser de caja y se situaban en un ángulo del patio y a veces ostentaban ornamentación en relieve o figuras escultóricas, como el león de la Casa del Almirante.
La exquisita cantería de la calle Loreto o Callejón del Sol da cuenta de la importancia del edificio. Intikijllu, por ejemplo, era el muro oeste de ese edificio y es una notable obra edilicia. Si se lo observa con detenimiento se encontrará que ningún sillar es igual a otro y que, conforme se superponen las hiladas, la altura de las piedras es cada vez menor. El frente que daba a la plaza se ha perdido y sólo restan fragmentos de muros en los locales comerciales de ese frente. El lado este del viejo edificio queda en la calle Santa Catalina Angosta y su prolongación en la calle Arequipa. Buena parte del frente está ocupado por la iglesia y el monasterio de Santa Catalina. Algunos locales comerciales completan ese frente y exhiben restos del muro perimétrico cortado por puertas modernas.

Casas reales
Las Casas Reales del Sol eran complejos de privilegio, algo así como pequeñas ciudades dentro de la ciudad del Cusco, donde se adoraba al dios general, el Sol, pero donde también se rendía culto a dioses menores y particulares. Estos centros adoratorios tenían dominios territoriales propios y demarcados, con agua que llegaba por canales subterráneos y muchas viviendas. Algunos tratadistas suponen que pertenecían a uno o varios linajes o Panacas reales.

Garcilaso se ocupa de localizar otras residencias "reales" en la vecindad de Rímac Pampa. Allí habrían estado, teniendo como eje la calle San Agustín, las casas de Sinchi Roca, seguida por la de Lloque Yupanqui y al frente, lado oeste de la calle, la de Mayta Cápac. Más adelante, ya detrás de la Catedral, la de Yahuar Huaca. La información no es muy precisa, pero indica que las panacas mantuvieron sus privilegios hasta 1533, año de la toma del Cusco, y que conservaban su lugar en el sector noble de la ciudad, que llegaba hasta las calles Tulumayo y Pumacurco. Al oriente de esa línea, el espacio estaba destinado a los dignatarios menores.

En el Cuzco incaico existieron varias Reales Casas del Sol, como Sacsayhuamán, el Koricancha y el Poquencancha.

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